Miénteme un poquito,
no te cuesta tanto:
baja tú la voz,
yo bajo la luz,
¿quién se va a enterar?
Dime que te pasas
las noches como las locas,
pensando si no habrá otra
que me consuele la soledad.
Échame un embuste,
dímelo bajito,
te será más fácil
-como en la copla-
decirlo así.
Dime que me quieres,
que no
encontraste las palabras,
que fue
por arte de abracadabra
que un vendaval
te llevó de mí.
Que más de una vez,
cuando aprieta el frío
y no te llega
con los de él,
bajo el edredón
en las 'madrugás'
me buscas los pies.
Que si alguien te da
la vara con chismes
de cuándo me han visto
y de cómo me va,
aunque disimules
se te nota igual:
que te falta el aire
y bebes los vientos
por regresar.
Deja que te mienta,
no te cuesta nada:
yo cruzo los dedos,
tú te haces la tonta,
¿quién se va a enfadar?
Deja que me invente
que casi ni te echo cuentas
y que duermo a pierna suelta
ahora que en mi cama
hay sitio de más.
Deja que te jure
por lo más sagra'o
-y aunque condena'o
me iré al infierno
con dignidad-
que ya no recuerdo
a que te olían las trenzas
ni si te daba vergüenza
que nos pillaran
en tu portal.
Que haciendo el amor
me siento más alto,
más guapo, más fuerte
y hasta más cabrón;
que no te comparo
y, si un día lo hago,
es por diversión.
Que ni 'regalá'
te quiero de vuelta,
que ni por asomo,
que no hay marcha atrás...
Pero, por si acaso
te da la 'picá',
no he deja'o que llenen
el breve espacio
en el que no estás,
y ventilo la casa
-levante viene
y poniente va-.
Vienes de levante,
vas pa' poniente
y yo, pendiente
de adónde irás.
Échame un embuste,
que las verdades
me las sé ya.